El Padre Valentín de San José reposa, junto a sus hermanos de hábito, en espera de la resurrección de su cuerpo en el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió sus últimos 20 años de vida entregado a la oración y silencio por la salvación del mundo.
Este blog es realizado por un grupo de seglares, enamorados del Carmelo Descalzo, que quieren dar a conocer la figura de este insigne hijo de Santa Teresa del s. XX. Eminente Carmelita Descalzo de la Provincia de Castilla, durante 35 años fue confesor y director espiritual de Santa Maravillas de Jesús. Restauró el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió 23 años entregado en soledad a la oración y el sacrificio. Allí definitivamente se unió con el Amado el 14 de junio de 1989 en olor de santidad.
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Sepulcro del P. Valentín en Batuecas
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Grandes Devotos de San José: El Carmelita Fray Valentín de San José
A continuación, transcribimos un articulo publicado en la revista Nuestros Venerables de la Provincia carmelitana de Castilla, realizado por Fray Matías del Niñó Jesús OCD.
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| Iglesia del Monasterio de Batuecas dedicada a San José donde Fr. Valentín paso muchas horas adorando al Santísimo |
Aunque no hacía alusiones
elogiosas de su devoción al Santo Patriarca, le fue muy devoto durante toda su
vida de carmelita descalzo. Si lo fue antes en su infancia se puede sospechar
por ser de familia tan cristiana y carmelitana, de la que salieron cinco hermanos
carmelitas: tres sacerdotes y dos monjas, a los que habían precedido dos tías
carnales en el Carmelo de Grajal y siguieron un buen número de parientes
carmelitas varones y monjas y de otras congregaciones.
Un primer síntoma lo tenemos en
haber escogido por su apellido religioso a San José al ingresar en el
noviciado, quizá recordando a su hermano mayor P. Atanasio de San José, muerto
joven antes de ser novicio el P. Valentín. Desde joven en Cuba tenía una
imagencita de bolsillo que había pertenecido a un Padre antiguo de la isla.
Como dato, único en su género que
conozco, es que siendo joven Prior (1927-29) del noviciado de San Juan de la
Cruz en Segovia, hizo acuñar varios modelos de medallas de San Juan de la Cruz,
y una de ellas, la más pequeñita en plata Meneses, tiene por un lado al Santo
carmelita y por el anverso a San José.
El primer dato escrito que de él
tengo es un papelito con fecha 5 de marzo de 1930 anotado los propósitos de sus
ejercicios espirituales, siendo Prior de Segovia, donde ya alude a años
anteriores, pues dice: “Como en los dos años anteriores trabajar y pedir a San
José”, etc., siguen los propósitos, luego ya dos años antes, en 1928, a los 32
años, y a continuación de los propósitos, añade: “¡Oh bendito Santo concédeme
éstos, como mirar por mis hermanos y nuestra Orden y Provincia!”.
Su primer libro, de los muchos
publicados: “¿Cómo tendré yo oración?” está dedicado al Santo con estas
palabras: “Al glorioso Patriarca San José, abogado de las almas de oración,
dedico con todo amor estas páginas”. Su primera carta pastoral como Provincial,
1939, terina invocando al virginal esposo de María con este párrafo: “Yo así lo
pido en nombre de la Provincia al gloriosos protector y padre nuestro San José
que nos lo alcance de sus santísimos Hijo y Esposa. Como gobernó él su casita
de Nazaret, gobernará ésta provincia y a él será el honor y la alabanza. Porque
en la necesidad presente y en tantas dificultades hemos clamado a él, Protector
nuestro, él nos oirá y protegerá y sacará de toda tribulación. ¡Oh José, te
decimos con la Iglesia, haznos vivir una vida pura y santas y que esté siempre
segura en nosotros con tu patrocinio!”, etc.
Al menos durante los últimos
veinte años que vivió en el Desierto de San José dedicaba el 19 de cada mes, como
día propio del Santo, a practicar el retiro mensual indefectiblemente. En sus
diarios el 19 y otros días de cada mes hace mención y acude al Santo Patriarca
de Nazaret. En sus libros de pláticas para ejercicios espirituales es frecuente
el recuerdo de San José y la Sagrada Familia y que cada Carmelo sea como una
casa de Nazaret. En sus oraciones que tenía escritas para antes de acostarse y
al levantarse está la invocación a San José.
Cuando tomó posesión de su cargo
de Prior de Madrid en 1963, último oficio de los que ejerció toda su vida,
invocó ante la Comunidad la ayuda del Santo Esposo de María para el buen
gobierno de sus súbditos, como consta en el diario. Tenía siempre consigo tres
imagencitas de San José: una la ya mencionada de bolsillo; otra de ocho
centímetros en una cajita en la que le ponía escrita alguna petición al Santo y
aún está la que tenía al morir; otra, la más grande, de 20 centímetros que yo
siempre se la vi en medio de la mesa de su celda frente a su cabeza cuando leía
o escribía.
Restauró la vida eremítica en
1950 del Desierto de San José de Batuecas, al cual se retiró al terminar de ser
Provincial una de las veces y al acabar su trienio salió para ser de nuevo
Provincial, pero unos meses antes angustiado por ver que el Desierto tenía muy
pocos moradores acudió al Santo Patriarca escribiendo a modo de carta que dice
así copiando de su original: San José bendito, Padre y Abogado de este santo
Desierto de la Orden de tu Santísima Esposa. Con la mejor voluntad de buscar la
gloria de Dios en la santificación de las almas deseosas de ser totalmente de
Dios, escondidas en este rinconcito bajo la capa blanca de tu Santísima Esposa,
y de interceder más eficazmente por todas las demás almas, estableció la
Provincia de Castilla este Desierto bajo tu poderoso y amoroso patrocinio.
Tú eres el dueño de esta cas y
padre de estos moradores… Mueve la voluntad de los que aquí vivimos para que
nos ofrezcamos eficazmente y crezcamos en gracia y amor. En tus manos está el
Desierto desde el primer día; hoy de nuevo renovamos la intención de poner en
tus manos el Desierto y todos sus moradores. La Virgen Santísima nos enseñará a
amar como amabais en la casita de Nazaret y a ofrecernos como allí os
ofrecíais.
Tu cuidarás del Desierto, como
cuidabas de la casita de Nazaret y mandarás en cada uno de nosotros como
mandabas a Jesús”, etc.
Por todo lo dicho es evidente que
el P. Valentín fue gran devoto de San José. El Santo le favoreció para vivir y
morir plácidamente en olor de santidad el 14 de junio de 1989.
Fray Matías del Niño Jesús OCD
La Universidad del Amor: El Desierto
Carta del P. Valentín al P. Efrén de la Madre de Dios OCD, para invitarle al Curso del Amor. Con buen sentido del humor, Fray Valentín le propone al Fray Efrén, habitual ermitaño de Batuecas pero no de forma estable, seguir un curso en la Universidad del Amor, que en definitiva consiste en sumergirse en el Amor de Dios en el silencio y soledad del Desierto.
JM+JT
Batuecas, Navidades de 1976.
Carísimo y venerado en el Señor: Jesús le haga llama suya y muy viva en el horno de su Amor.
Perdone mi atrevimiento al comunicarle una ilusión o niñería mía hacia Dios. Haga una petición especial a nuestro amantísimo Jesús; porque voy a determinarme a hacer el primer curso formal del amor de Dios, en la Universidad, donde se enseña la ciencia del amor con sus auxiliares; esta Universidad es el desierto o soledad.
Pida, le suplico con humildad, para que haga el primer año de este curso,-hace tiempo debería haber ya hecho-, con tanta aplicación y esmero, sin descansar día ninguno, que pueda tener la nota máxima cum laude y matrícula para otro año, si aún vivo.
La Universidad del Amor es el DESIERTO de Batuecas, al que Dios me ha traído, pagado la matrícula y puesto a pupilo con su Madre la Virgen. El libro de texto del curso es El, y quien me lo explicará el Divino Maestro. ¡Qué buen profesor! Hay sucursales para mujeres en ... los Carmelos.
Repito me encomiende, porque aspiro con todo mi deseo a ganar la nota máxima y el premio máximo. Era alumno único, que yo supiera en este curso; ya se me ha unido alguno. Si gusta de asistir conmigo al curso, me dará mucho gozo, y el Maestro estoy seguro de que quedará encantado. Yo sentiré con su compañía un muy amable estímulo y el Maestro muy amorosa complaciencia. Enseña de maravilla con método muy esencial: EL CRUCIFIJO.
¿Le espero? Al menos pida por mi para que haga muy feliz curso con nota de sobresaliente con honor.
Se le ofrece afsmo. y menor hermano en Cristo, 28 de diciembre de 1976.
Fr. Valentín de San José OCD
matriculado en la Universidad del Amor
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"Quiero ir a ver a Dios, deseo ver a Dios"
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El P. Valentín en el penúltimo día de su vida, que por estar recuperado y animado se le sacó a dar un paseo por el campo en silla de ruedas. |
En el 22º aniversario de la muerte de nuestro querido Padre Valentín, le queremos pedir por todas las intenciones de nuestros lectores. Sobre todo le pedimos que por su intercesión sepamos amar, como él lo hizo, a Nuestra Madre la Virgen y a su Hijo. Que solamente tengamos esos Sagrados Nombres en nuestros corazones: Jesús y María.
Transcribimos a continuación los últimos momentos de la vida del P. Valentín, que como testigo directo y Prior del Santo Desierto de Batuecas, nos dejó escrito el querido P. Matías del Niño Jesús:
“El P. Valentín, que con tanto gozo había escrito el libro Alegría de morir, sufrió en los últimos diez años la agonía del temor a la muerte y a la condenación eterna. Dios le probó y decía que sufría terriblemente.
Yo le decía contra esos temores que tenía puesto el Santo Escapulario, que confiara en las promesas del Sagrado Corazón y en la buena muerte que concede N.P. San José a sus devotos (oración a San José), pero era tal su Noche de Fe que me respondía: "Todo eso es verdad, pero en esos momentos no me acuerdo de nada".
Sin embargo, en tal noche de fe purificadora anhelaba el Cielo para gozar de aquella dicha que con tanto regusto describe en su libro Yo en Dios o el cielo. En sus papeles había uno suelto con esta exclamación:
"Señor mío y Dios mío, Ser soberano, Bondad infinita, ¡Dios, Dios, Dios! Uno y Trino; Dios toda verdad y toda la verdad infinita. Amor infinito en infinito gozo, Bien supremo, Creador y dador de todos los bienes a todos los seres. Hermosura y Belleza infinita; delicia, encanto, felicidad y dicha infinita en Ti mismo y la comunicas y haces felices a los ángeles gloriosos y a los bienaventurados. Altísima Providencia, que eternamente en tu Sabiduría infinita lo has detallado todo y en tu Omnipotencia lo realizas. Padre amorosísimo y bondadosísimo, ten misericordia de mí, ¡sálvame, santifícame!".
En los quince días anteriores a su muerte le desaparecieron todos los temores cumpliéndose en él lo que dice en Alegría de morir (cap. XXV): "Antes de que llegue el momento de partir de la tierra, el Señor borra ordinariamente los temores de las almas que los padecían, ya fueran pruebas especiales del mismo Dios, ya temor de la naturaleza". En estos mismos días yo le dije varias veces que ya no se moría, pues estaba curado de la enfermedad, y él me respondía:
"Quiero ir a ver a Dios, deseo ver a Dios"
En los últimos años padeció de mala circulación en las piernas lo que le producía llagas, pero se había curado hasta que se le agravó una pierna durante el último año y medio con dos grandes úlceras. Se estuvo defendiendo para andar y asistir con dificultad a los actos comunes con alguna caída, y en los seis o siete meses finales ya no podía caminar sino con un instrumento de ruedas. Al fin fue llevado en carrito a concelebrar la Misa de Comunidad sentado y a algún otro acto de recreo o colación. Todos los religiosos le atendían y curaban. Dos meses antes de morir se le complicó con una enorme retención de orina, que le impidió durante un mes salir de la celda ni para concelebrar, y también tuvo insuficiencia cardíaca. En este tiempo, cuando iba a su celda a llevarle la comida o a visitarle, le encontraba algunos días sentado leyendo en el “Devocionario Carmelitano” (con letra grande) y al preguntarle qué hacía me respondía: "Estoy haciéndome la recomendación de mi alma", poniendo especial acento de afecto en las palabras "mi alma". Me dijo alguna vez que la leía todos esos días.
De todo llegó a curarse y desapareció el peligro de muerte en los veinte días últimos, de tal manera que comenzaba a normalizar su vida después de tantos meses impedido, tiempo en que dio ejemplo de una perfecta y alegre paciencia en la enfermedad y en las curas, día y noche con el Rosario en mano y el Crucifijo delante o colgado al cuello, a los que llamaba "mis armas" al vestirle o desnudarle.
Como en los últimos meses aumentó la falta de vista, ya no leía casi nada, por lo que se pasaba día y noche rezando rosarios hasta nueve o diez, para lo cual usaba dos que tenía, uno en la cama y otro en la mesa, con lo que se aseguraba no faltarle al cambiar de sitio. Otros ratos los empleaba en oración mental, pero se lamentaba con frecuencia que no podía hacerla debidamente y decía:
"Yo que he escrito tanto y hablado tanto sobre la oración y enseñado a hacerla, ahora no sé hacer oración, no se hacer oración".
El último medio año comía en la celda y yo le llevaba todo y puedo asegurar que jamás se quejó de ningún alimento.
Pasaba las noches sin casi conciliar el sueño y cuando iba a verle a primera hora y preguntarle, me decía algunas veces que no había dormido y había estado toda la noche ante el Sagrario (por supuesto que en espíritu, porque de la celda no podía salir). Durante la enfermedad hacía las confesiones como si fuera la última; la Santa Unción insistía en pedirla; algunos días al llevarle a concelebrar decía: "Vamos a decir la Misa con todo fervor como si fuera la última". Así la celebró el último día de junio. Le acostamos tranquilo, contentos de verle tan bueno, pero no amaneció, pues antes de la aurora falleció suavemente, a las tres y media solares. Así que la Santa Misa le sirvió de Viático. Se había confesado conmigo hacía tres o cuatro días y había recibido la Santa Unción con mucha anticipación".
* Fr. Matías del Niño Jesús OCD: Beata Maravillas y su Confesor y Consultor P. Valentín. Desierto de San José de Batuecas (Salamanca), 2000. 112-116 pp.
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El P. Valentín en la vida de la Madre María Josefa del Corazón de Jesús
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| Audiencia del Beato Juan Pablo II a la Madre María Josefa |
La Madre María Josefa del Corazón de Jesús (María Isabel Trinidad Marco Garmendia), Carmelita Descalza del Cerro de los Ángeles en proceso de canonización, fue una de las hijas predilectas de Santa Maravillas de Jesús. Supo mantener y conservar su espíritu, colaborando con ella en todas sus fundaciones. Antes y durante su priorato en el Cerro de los Ángeles (agosto de 1958) tuvo por confesor al P. Valentín durante más de treinta y tres años y casi todos los años les daba también a la comunidad los Ejercicios Espirituales.
Ahora hacemos mención de uno de los primeros testimonios de la relación entre la Madre María Josefa y el P. Valentín. Por expreso deseo de Maribelica (desde pequeña así la llamaban y la Madre Maravillas siguió utilizando esta forma cariñosa), debido a su gran amor por la Orden del Carmen y al Santo Hábito Carmelitano, la Madre Maravillas le concedió para el día de su profesión solemne (13 de Diciembre de 1943) un "capricho piadoso": que el celebrante de la Santa Misa fuera distinto del predicador para tener el gusto de que el P. Valentín predicara con la capa blanca del Carmelo. Reproducimos parte de la homilía que el Padre Valentín dirigió a la Hermana:
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| Hoja de Profesíón de la Madre María Josefa donde especifica: "me impuso el Santo Velo y predicó M. R. Padre Prior de Madrid y confesor de la comunidad, Valentín de S. Jose C.D. |
La Madre María Josefa, siguiendo los pasos de Santa Maravillas, ayudó incondicionalmente al P. Valentín y al resto de Carmelitas Descalzos. Muestra de su gran caridad fue la ayuda mostrada al P. Valentín para la fundación de frailes en Talavera de la Reina. Esto lo había sugerido Santa Maravillas tras haber hablado con la priora de ese pueblo y ver la necesidad espiritual del lugar. Para sufragar los gastos, la Madre Maravillas lanza un S.O.S al Cerro pidiendo ayuda. Escribe la Madre Maravillas con su característico gracejo en una carta:
"Atención, atención, ya Talavera va a tener un nuevo templo, dedicado a la Reina del Cielo y Madre Nuestra, y Reina también de la tierra, por dicha nuestra. Telefonea Manolo que mañana a las nueve de la mañana vienen a por el mi...llón, y yo no tengo el mi...llón y hay que entregarlo sin remedio".
La Madre María Josefa rápidamente acude a la ayuda de la Santa y los Padres Carmelitas Descalzos (en particular del P. Valentín). Con la herencia de Doña Catalina (madre de una hermana del Cerro), y durante todo el año 1959, la Comunidad del Cerro, con su priora a la cabeza, trabajan sin descanso ayudando a los preparativos de esta fundación.
Salen grandes cajones con vajilla, utensilios de cocina, ropa, ornamentos; hasta los últimos detalles para que la Comunidad de Padres Carmelitas pudiera empezar su vida de observancia sin ninguna dificultad material.
Faltaba la imagen de la Virgen del Carmen para el altar mayor, y la Madre María Josefa, incansable en su generosidad, quita la que tenia en el altar mayor de la iglesia del Cerro y la manda a Talavera.
Pero la generosidad de la Priora del Cerro y su Comunidad no acaba aquí. Cuando el P. Valentín marcha de conventual al Santo Desierto de San José de Batuecas, lugar de tantos recuerdos para la Madre María Josefa, ya que fue la cuna de su vocación carmelitana cuando el 18 de noviembre de 1938 la Madre Maravillas le abrió las puertas de ese provisional conventico que luego cederá a la Orden para eremitorio, preocupada porque a los frailes les pueda faltar lo necesario tan apartados del mundo, manda la camioneta del Cerro con todo lo que pueda serles indispensable. Recoge lo que encuentra en casa: leche, legumbres, fruta, pescado, huevos, comida... hasta llenarla... Ha recibido una limosna y, en lugar de ocuparla para las muchas necesidades que hay en su convento, la dedica íntegra a ellos. La tierra hay que labrarla y piensa que un tractor les ayudaría en el campo y les aliviaría el trabajo duro que éste conlleva, y consigue el primer tractor. En otra ocasión ve lo imprescindible que es para ellos el teléfono, para que puedan comunicarse en caso de necesidad, y no duda en sacrificarse para obtenerlo. Lo mismo que una lavadora para poder lavar toda la ropa de la pequeña hospedería.
En otro orden de cosas, el P. Valentín aconsejó y ayudó con su oración y sacrificio a la Madre María Josefa para la defensa de la herencia teresiana. Como ya ocurrió en el pasado con María de San José y Ana de Jesús, dos de las predilectas hijas de Santa Teresa que defendieron las constituciones de 1581 redactadas por la Santa Reformadora del Carmelo, la Madre María Josefa luchó denodadamente para mantenerlas.
Así instaba el P. Valentín a las monjas a orar y sacrificarse para que el Señor les concediera lo que en el lecho de muerte quiso Santa Teresa ("Hijas y muy señoras mías: por amor de Dios les pido que guarden su Regla y Constituciones..."):
"Vamos a empezar la campaña de oración y sacrificios a Dios, instándole muy calladamente y en silencio de influencias humanas, acudiendo sólo a Dios, a pedirle la misma petición, para que Dios haga que nos conceda la renovación, como al principio, y es como manda el Concilio: Volver a las fuentes de los Fundadores".
La Santísima Virgen pagó los esfuerzos y valentía de estos dos hijos fieles de Santa Teresa, concediéndoles la aprobación de las Constituciones Teresianas en la fiesta de su Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 1990, a los noventa y dos monasterios que lo habían solicitado por medio de la Madre María Josefa que a la sazón era Presidenta de la Asociación Santa Teresa, iniciada por Santa Maravillas de Jesús.
Bibliografía
Carmelitas Descalzas del Cerro de los Ángeles, Breve Biografía de la Madre María Josefa del Corazón de Jesús, Getafe (Madrid), 2007. p. 198
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Breve biografía del P. Valentín de San José
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| Iglesia parroquial donde fue bautizado |
El P. Valentín de San José (Prisciliano Fernández Arenillas) nació en Castilfalé (León) el 5 de enero de 1896. Su familia fue profundamente cristiana. Sus padres fueron Gregorio Fernández y Catalina Arenillas. De ella brotaron abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales entre sus hijos. De sus hermanos, dos mayores que él fueron Carmelitas Descalzos (Atanasio de San José y Eusebio del Niño Jesús) y dos hermanas religiosas (Ángeles de San José, Carmelita Descalza, y Efigenia, Religiosa del Sagrado Corazón).
Ingresó a los trece años en el Seminario Menor Carmelitano de Medina del Campo (Valladolid) el 10 de enero de 1909, donde cursó Humanidades. Su madre acababa de fallecer recientemente en Castilfalé (24.12.1908). Tomó el santo hábito en Segovia en 1913 donde realizó su noviciado e hizo su primera profesión en 1914 con 18 años. Estudió Filosofía y Ciencias Naturales en el convento natal de Santa Teresa en Ávila durante tres años y a continuación, en 1917, hizo la profesión solemne. En esta ceremonia predicará su hermano, Eusebio del Niño Jesús, que morirá mártir en la Guerra Civil en Toledo siendo prior del convento de dicha ciudad junto a sus 16 frailes. Todos ellos fueron beatificados el 28 de octubre de 2007.
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| P. Valentín (sin gafas) con su hermano el Beato Eusebio del Niño Jesús en Cuba |
Fray Valentín es destinado a Cuba para evitar el servicio militar (debía incorporarse al ejército de África), y es allí donde se prepara para el sacerdocio, formado por su propio hermano. Llegado el momento recibe la Ordenación sacerdotal en Cienfuegos (Cuba) el 14 de agosto de 1921 con 25 años.
Desde el año 1925 en que regresa de Cuba, va a realizar una actividad desbordante. Profesor de Humanidades en Medina del Campo de 1926 a 1927; prior de Segovia el trienio 1927-30, con sólo 31 años; fue maestro de novicios desde el año 1930 hasta el 1939; en el año 1939 es elegido Provincial de Castilla, y será elegido en otras dos ocasiones en diferentes años. Un total de doce años no consecutivos como Provincial y durante 11 años sucesivamente en Segovia como Prior, Maestro de Novicios y Definidor Provincial.
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| Santa Maravillas de Jesús |
Hay que tener en cuenta que recibe una Provincia en condiciones muy precarias, debido a la reciente Guerra Civil. Es el Provincial de la post guerra y el que se encargará de levantar la Provincia en todos los sentidos con la ayuda inestimable de Santa Maravillas de Jesús que le ayuda sufragando íntegramente la construcción del convento de Talavera de la Reina y Batuecas, y en gran parte la restauración del Colegio Teológico de Salamanca. Son unos años difíciles que el P. Valentín afronta de una manera serena, prudentemente y confiando siempre en Dios.
En el año 1941 promueve la fundación de la “Revista de espiritualidad”. Años más tarde aportará también su colaboración a la fundación de la Editorial de Espiritualidad.
En el año 1950 restaura con la colaboración de Santa Maravillas el Santo Desierto de las Batuecas. Será vicario en este primer periodo del Desierto desde al año 1951 hasta 1954. En 1966 regresará al Desierto donde permanecerá hasta su muerte. Es aquí donde realizó con mayor énfasis su apostolado de la vida espiritual.
El primer rasgo que habría que destacar del P. Valentín es el gran apostolado que realizó de la vida espiritual. Es un enamorado de la Orden del Carmen Descalzo y de sus Santos. Tras los difíciles años del postconcilio defendió el carisma teresiano-descalzo para que no se desvirtuara y se cumpliera lo que el Concilio Vaticano II quería, volver a los orígenes de los carismas fundacionales. Ante todo el P. Valentín es un hombre de una profunda vida interior, amante convencido de su vocación de Carmelita Descalzo, y que tiene grandes deseos de dar a conocer aquello que el ama: la espiritualidad carmelitana.
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| P. Valentín con la M. Maravillas en la primera visita a Duruelo, el 25 de junio de 1941 |
En este terreno en que nos estamos moviendo del mundo del apostolado seglar hay que señalar de forma especial que fue durante 24 años Consiliario Nacional de las Hermandades Católicas Ferroviarias. Un apostolado específico en el que logró imprimir su huella personal y dejar un recuerdo imborrable. Tanto es así que en esos años estuvo muy enfermo de la vesícula y fue operado con gravísimo peligro de muerte. Recuerda el P. Matías del Niño Jesús que por esos días estaba la iglesia de los Carmelitas de Madrid llena de ferroviarios y terciarios en cruz pidiendo por la salud del P. Valentín.
Puso especial empeño para que San Juan de la Cruz fuera conocido en ambientes más populares. En Segovia comenzó a publicar sus libritos de bolsillo para la divulgación, siendo así el primer centro de difusión sanjuanista; el primero fue "Cautelas, avisos y sentencias" en 1929. Aprovechando el centenario sanjuanista publica las obras del Santo en ediciones económicas y en tamaño de bolsillo.
Llegados a este punto no podemos dejar de subrayar su faceta como escritor de libros espirituales. Con sus 20 libros se le puede comparar a los anteriores maestros espirituales carmelitas: Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián), Juan de Jesús María y Tomás de Jesús. Son libros en los que desborda su propia alma, que nos dan un reflejo de aquello que llevaba dentro y que muestran su gran interés y deseo de llevar a todas las personas a un trato íntimo y personal con Dios. Sus libros son exclusivamente de apostolado espiritual. Nunca tuvo interés por moverse en el campo científico de la mística o de la teología espiritual; él se mueve en el campo de su propia experiencia y trata de transmitirlo a los demás. Quizá este sea el motivo por el cual en ambientes más escogidos se halla dado tan poco aprecio a la labor de escritor del P. Valentín y en cambio sus libros hayan sido tan bien recibidos por grupos nutridos de toda condición, con interés por la vida espiritual, así como por sus incondicionales, las monjas Carmelitas Descalzas. El éxito y aceptación de sus obras lo demuestran las repetidas ediciones de varios de sus libros.
El P. Valentín de San José fue un maestro en los caminos del espíritu. A través de su propia experiencia supo llevar a los demás hacia un trato de intimidad con Dios. Como dijimos más arriba fueron muchísimas las personas que a través de su palabra y de sus escritos se acercaron a la espiritualidad del Carmelo. Monjas y seglares guardaron y apuntaron cuidadosamente charlas y apuntes de dirección espiritual.
El P. Valentín fue un hombre profundamente enamorado de Dios. Daba al exterior la impresión de ser un hombre serio y recto. Pero detrás de esa apariencia, en cuanto se le tratara un poco, enseguida se descubría en él a un hombre de una profunda viveza del misterio. Fue un hombre de un trato amable, delicado y suave. Dispuesto a atender a cualquiera con gran caridad.
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| El P. Valentín con casulla romana en la procesión del Corpus Christi en Batuecas |
La práctica de la presencia de Dios la recomendaba encarecidamente siendo joven maestro de novicios. Él procuró siempre esa presencia amorosa todo el día, realizase ocupaciones espirituales o corporales. A una persona de su confianza le dice en carta:
"Estoy lleno de Dios. Tan lleno que no me queda ni un huequecillo libre para mí sólo. Ni lo quiero. Se lo ofrecí todo a Dios y me lo llenó… Yo se lo he dado todo y Dios me lo ha tomado y me lo está llenando. ¡Bendito el momento en que me determine a morir a mí mismo para ser todo de Dios y para que Dios viva en mí y sea mi vida!"
La vida interior de amor y atención a Dios era su ilusionada preocupación y al mismo tiempo ofreciéndose en su mayor gloria en súplicas incesantes por la salvación y la santificación de los hombres, por la Iglesia… En los últimos años padeció una gran desolación espiritual. Fue tan tremenda su “noche oscura” que le hacía llorar amargamente. Era el sentimiento de no corresponder a Dios de la misma manera que Dios mismo se le daba. Era su inmenso deseo de ser todo de Dios y al mismo tiempo el tener que vivir en la limitación de la naturaleza humana.
El último año de su vida padeció grandes úlceras en las piernas e insuficiencia cardiaca con agudas molestias, sobretodo por las noches en permanente insomnio y los últimos meses imposibilitado para andar. A los sufrimientos físicos hay que sumar los morales que fueron aun más terribles. Como enseña San Juan de la Cruz, el Padre Valentín sufrió los últimos años de su vida una Noche Oscura Pasiva del Espíritu. Esta purgación interior se manifestaba en un miedo a la muerte, una lejanía de Dios. El Señor quiso vaciar al escritor de Alegría de Morir también de esos bienes sobrenaturales para llevarlo a la Unión Amorosa con el Esposo. El 14 de Junio de 1989 expiró en su celda del Desierto, sin agonía y casi sin darse cuenta nadie. En ese instante supremo se cumplió aquello que escribió sobre la muerte, en definitiva. la Unión Beatífica:
Se corrió la cortina que aquí nos separaba.
Se rasgaron los velos y en tus brazos caí…
Ahora ya te poseo y te has hecho sensible,
El mismo en quien vivía en esta soledad.
Aquel Dios infinito, todo amor, incomprensible,
ya es mío, todo mío. Ya se me ha hecho visible.
Es la misma hermosura y la misma bondad.
¡Oh anhelado momento! ¡ Oh instante venturoso!
¡ Hazte ya a mi presente! ¡ No te tardes, Señor!
Solamente deseo ya estar en ti glorioso,
Se rasgaron los velos y en tus brazos caí…
Ahora ya te poseo y te has hecho sensible,
El mismo en quien vivía en esta soledad.
Aquel Dios infinito, todo amor, incomprensible,
ya es mío, todo mío. Ya se me ha hecho visible.
Es la misma hermosura y la misma bondad.
¡Oh anhelado momento! ¡ Oh instante venturoso!
¡ Hazte ya a mi presente! ¡ No te tardes, Señor!
Solamente deseo ya estar en ti glorioso,
gozarte para siempre en amor jubiloso,
vivir tu misma vida, amarte con tu mismo amor.
Fue un Carmelita Descalzo de cuerpo entero; profundamente coherente hasta la muerte en aquello que creía. Si algo podemos decir que caracterizó su vida fue una profunda sed de Dios, de darse del Todo a Aquel por quien siempre suspiraba desde lo más profundo de su alma. Y esta sed le llevó a procurar que muchas personas conocieran y experimentaran a Dios y su acción en las personas que se dejan llevar por su Espíritu. Vivió y murió en olor de Santidad. Resulta curioso que todavía hoy día son muchos los jóvenes que se acercan al P. Valentín y encuentran en él un maestro y un iniciador en la espiritualidad Carmelitana.
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Valentín San José
Oración por la glorificación del P. Valentín de San José
Oh Dios, que das a tu Iglesia pastores eximios de santidad, dígnate glorificar a tu siervo Valentín de San José, que ejerció un celo ardiente de almas y asidua práctica y enseñanza de la oración, y concede la gracia que por su intercesión se pide, por mediación de la Virgen del Carmen y los méritos de Jesucristo. Amen.
(Tres Avemarías y Glorias)
De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.
Envíanos los favores o testimonios que por medio del P. Valentín el Señor te ha concedido a: valentindesanjose@gmail.com
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