Este blog es realizado por un grupo de seglares, enamorados del Carmelo Descalzo, que quieren dar a conocer la figura de este insigne hijo de Santa Teresa del s. XX. Eminente Carmelita Descalzo de la Provincia de Castilla, durante 35 años fue confesor y director espiritual de Santa Maravillas de Jesús. Restauró el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió 23 años entregado en soledad a la oración y el sacrificio. Allí definitivamente se unió con el Amado el 14 de junio de 1989 en olor de santidad.


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1º Ejercicios de la M. Maravillas con el P. Valentín


AGUIRRE de CARCER, Paloma
Vida gráfica de la Madre Maravillas
Carmelitas Descalzas Aldehuela.
 
En noviembre de 1939, recién elegido provincial, a pesar de tener que atender necesidades aparentemente más urgentes tras la guerra civil, el P. Valentín da prioridad a las necesidades espirituales. Prueba de ello es la predicación de los primeros ejercicios a la Madre Maravillas y a sus hijas en el Cerro de los Ángeles.

El P. Valentín le comenta a la Madre una vez concluidos estos ejercicios la reciente muerte de su hermana Efigenia religiosa del Sagrado Corazón en Cuba, donde iba ha realizar la Visita Canónica. Santa Maravillas le comenta:

“El Señor le prueba hasta en los ejercicios y que no haya podido ver a su hermana por unos días”[1]



[1] M. NIÑO JESÚS (Batuecas 2000) p. 22.

Sufra a solas con Dios y déjese abrazar por su Amor


JM + JT



20 de septiembre de 1973

Hna N.N., Carmelita Descalza

Muy amada Hna. N.N. en nuestro Señor. Él la abrase en su amor y déjese abrasar. Recibo su carta y quiero contestarla según Dios me dé a entender y no se necesita ser largo sino brevísimo.

Veo claramente las angustias que está pasando y está deseando salir de esas angustias. Está en la jaula de Dios y no quiera, como pájaro que busca salir a la atmósfera, no quiera, digo, salir de la jaula de Dios, que es la mano amorosa de Dios. No ande haciendo confesiones, ni buscando qué pecados tendrá que confesar o tendrá que no haya confesado. Deje en absoluto todo eso y póngase en la mano de Dios y déjese que es Dios quien la tiene y aprieta.       

Eso que siente es la mayor gracia que el Señor la ha hecho en su vida. No es porque esté en pecado ni ande buscando nada. Es que Dios quiere hacer otra obra y prepararla. Cuando V.C. taladraba las cuentas de los rosarios, ellas se dejaban taladrar y si no se hubieran dejado, nunca hubieran sido cuentas de rosario. No sabían ellas para qué las taladraba, lo sabía V.C. que lo hacía. Déjese V.C. en las manos de Dios; deje que Dios apriete, pídale constancia y en todo se amolde a su voluntad; acompáñele mucho, mucho, en silencio, o dándole gracias, o pidiéndole, o santamente quejándose, pero no se salga ni quiera salirse de la mano de Dios que aprieta, y hace lo que V.C. ni sabe hacer, ni puede hacer, ni se atrevería a hacer. No ande por lo tanto ni inquieta, ni consultando a varios. Comuníquelo con humildad a la superiora y al confesor. No busque consuelo, que seria querer salirse de la jaula o de la mano de Dios y que Dios no obrara lo que quiere obrar en su alma porque V.C. no le dejaba y además tampoco encontraría consuelo donde le buscara, porque Dios no lo quiere lo busque en los hombres y no le dirían lo que V.C. desearía. Sufra a solas con Dios y déjese apretar en las manos de Dios que es abrazar fuertemente con sus brazos poderosos; pero es abrazo de amor y abraza porque ama. ¿Está claro? Dios quiere que sufra en silencio y los hombres no podemos darla consuelo o quitarla el sufrimiento, porque Dios no podría obrar su obra de amor en su alma. Déjese limpiar e iluminar. O sea: Déjese deshacer para que Dios mismo la transforme. Y esto se lo digo con toda seguridad y creo que muy claramente. Si Dios quiere darle ese pequeño consuelo de seguridad, me entenderá. Si Dios no quiere dársele, tampoco me entenderá y a sufrir sola con Dios en silencio.

Y pida por mí que se lo digo y aconsejo. Yo pido por V.C. para que salga del sufrimiento tan limpia como Dios quiere y lo ofrezca por la santidad de las órdenes religiosas y de todos los sacerdotes. Hay que amar y expiar con Expiación de Dios. A ser santa. Déjese que Dios la labre y haga santa. Se la ofrece afmo. y menor hermano que la ama en el Señor.

Fr. Valentín de San José

P.D. No se extrañe que se alargue el tiempo de la ansiedad y tribulación

Apóstol del confesonario y la predicación en Madrid

A continuación transcribimos un testimonio de un dirigido del P. Valentín tras la muerte de éste:

Templo Nacional de Santa Teresa
Carmelitas Descalzos de Plaza España (Madrid)
"Impresionado profundamente por la defunción del Padre Valentín, de cuya dirección espiritual me beneficié durante muchos años, ¿qué juicio merece el Religioso más santo que he conocido?; cuya austeridad y recogimiento espiritual les presentaba a los religiosos y seglares como un trasunto de San Juan de la Cruz en el siglo XX. Corrían los años sesenta y el P. Valentín era el apóstol del confesonario en el Templo Nacional de Santa Teresa en Madrid. Pero donde su espiritualidad irradiaba con más fuerza sobre las multitudes que llenaban el Santuario Carmelitano, era al oír al gran apóstol, que con voz fuerte y encendida despertaba la conciencia y movía los corazones. Todos se beneficiaron de aquel gran orador sagrado que fue el P. Valentín. Su santidad corría de boca en boca. Apóstol del confesonario, apóstol del púlpito y director espiritual... lumbrera y estímulo en el camino de la santidad. ¡Qué gran santo tenía el Carmelo Descalzo!" (Dr. J.S.B, Terciario Carmelita)

P. Valentín de San José: ¿un San Juan de la Cruz de nuestro tiempo?


San Juan de la Cruz

Esta comparación que a alguna persona le puede extrañar no es nuestra. Ya en vida de nuestro venerable, Santa Maravillas de Jesús trazó esta similitud entre el Místico Doctor y este su hijo del siglo XX.

Estando Santa Maravillas en el convento de Duruelo por ella fundado y sabiendo que el P. Valentín era reservado, esgrime la siguiente motivación, con ribetes de "soborno":

"Si San Juan de la Cruz escribía a las monjas que marchaban a las fundaciones teresianas y que eran hijas suyas..., ¿no podría V.R., tan hijo suyo también, no dejar de imitarle tampoco en esto y alguna vez enviar unas letritas por estas encantadoras soledades, que nos animen y enseñen a mejor servir y más amar cada día al Señor Nuestro, que es el único deseo de los corazones de todas? [...]. Todas están con un deseo grandísimo y parece que aquí no hay más remedio que vivir ese "estarse amando al Amado" con lo que le precede... Quisiéramos empaparnos en la doctrina de nuestro Santo Padre hasta el fondo".

Y, por fin, compara a Valentín con Juan de la Cruz en lo referente a la atención a las monjas: "El parecido con nuestro Santo Padre (San Juan de la Cruz) se va acentuando más y más; a ver si nos lo hace el Señor como a él con las de Beas (Beas de Segura fundación teresiana y que fue su comunidad predilecta), cuidar de estas monjas o de las del Cerro o de Cabrera".


Bibliografía

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