El Padre Valentín de San José reposa, junto a sus hermanos de hábito, en espera de la resurrección de su cuerpo en el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió sus últimos 20 años de vida entregado a la oración y silencio por la salvación del mundo.
Este blog es realizado por un grupo de seglares, enamorados del Carmelo Descalzo, que quieren dar a conocer la figura de este insigne hijo de Santa Teresa del s. XX. Eminente Carmelita Descalzo de la Provincia de Castilla, durante 35 años fue confesor y director espiritual de Santa Maravillas de Jesús. Restauró el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió 23 años entregado en soledad a la oración y el sacrificio. Allí definitivamente se unió con el Amado el 14 de junio de 1989 en olor de santidad.
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Sepulcro del P. Valentín en Batuecas
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Batuecas y su Ermitaño Valentín
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Por Sus Frutos los Conocereis: Las Virtudes del P. Valentín
La práctica de las Virtudes por Amor son la sal de la tierra en un cristiano y sin ellas la sal se vuelve sosa como nos enseña Nuestro Señor en el Evangelio. El P. Valentín mantuvo siempre ese Fuego Divino con los pequeños palitos de la Oración, Mortificación, Humildad, Desasimiento y sobre todo con su ardiente Caridad. Estas tres últimas las cuido especialmente por tratarse de las virtudes teresianas por excelencia, que la santa abulense indica en el Camino de Perfección.
Por los frutos de santidad en la Vida del Fray Valentín podremos conocerle como nos indica el Divino Maestro.
Todo el mundo que le conoció sabe que vivió hasta los últimos días la observancia eremítica del Desierto de Batuecas. Pasaba muchas horas del día y de la noche en oración silenciosa ante el Tabernáculo. Los religiosos que convivieron con él en el Desierto son testigos de la ejemplaridad de su vida en asidua oración, austeridad y trabajo manual, al que daba gran importancia y al que cada día dedicaba varias horas a pesar de su avanzada edad. Otro punto en el cual insistía mucho el Padre y que el procuraba practicar, era en la guarda de la Presencia Amorosa de Dios. Como muchas veces el diría la orden del Carmen Descalzo es la orden de la contemplación, de ese caer en la cuenta de que Dios continuamente nos mira “Mira que le mira”.
Durante toda su vida practicó los ejercicios de penitencia que a pesar de su edad y enfermedad última nunca dejó. Aunque fueron suprimidas las disciplinas de las constituciones carmelitanas postconciliares, el P. Valentín siguió dándoselas tres o cuatro veces a la semana. También continuó utilizando el cilicio casi todas las mañanas. Estas prácticas las aumentaba cuando llegaban los tiempos fuertes de Adviento y Cuarema. Siempre llevo sandalias sin calcetines, incluso en los gélidos inviernos de castilla hasta los 90 años. La genuflexión, aunque le costara trabajo hacerla reverentemente, la hizo hasta que cayo enfermo de la pierna con 92 años.
Otra muestra de su paternal caridad hacia sus hermanos era cuidar de sus necesidades básicas naturales. En el P. Valentín caló muy hondo el Humanismo Teresiano. Muestra de este espíritu humanístico era el cuidado que ponía en que las comidas. Aunque en el Santo Eremitorio se debía de cumplir la abstinencia perpetua de carne como manda la Regla Primitiva, el P. Valentín insistía al hermano cocinero que la caridad en su oficio era preparar las comidas de forma sabrosa y que estas fueran abundantes, que ya el Señor le pediría a cada religiosos la mortificación que debería hacer en las comidas.
Pero si hay que destacar alguna virtud en especial fue su profunda humildad y obediencia que le llevaba a una ardiente caridad hacia el prójimo y en especial a sus hermanos de religión. Siendo ya el P. Valentín nonagenario muy cariñosamente le pedía al Padre Prior poder visitar al también nonagenario y compañero del filosofado de Ávila P. Bernardo del Santísimo. Este padre tenía achaques propios de la edad y a veces tenia que reposar en cama. Los casi centenarios ermitaños pasaban un gran rato en espiritual conversación. El P. Valentín como siempre acostumbraba refería hechos y dichos de santos. Tanto enfervorizaba las palabras del P. Valentín al P. Bernardo, que después este padre le comento en varias ocasiones al P. Prior, haciendo gestos de encomio con admiración de lo que habían hablado:
“El P. Valentín va a los altares, le verán en los altares”
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El aprecio del Venerable P. Balbino del Carmelo
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| P. Balbino del Carmelo (1865-1934) |
En sentido parecido, algo podemos afirmar sobre el Venerable Padre Balbino del Carmelo y el Padre Valentín. El Padre Balbino nació a seis kilómetro de Ávila, vivió siempre con fama de santidad y como tal murió en Ávila el 12 de mayo de 1934, a los sesenta y nueve años de edad. En el Convento de la Santa descansan sus restos mortales. Incoada su causa de canonización, fue declarado Venerable el 7 de septiembre de 1989 por el Beato Juan Pablo II. Se espera un milagro para su beatificación.
Consta en escritos originales que estos dos Carmelitas Descalzos tenían al otro por santo. El elogio más elocuente es el que hizo el V. P. Balbino y más de admirar porque fue futurible, siendo el P. Valentín aún muy joven y el Venerable ya anciano.
Era Provincial del Carmelo de Castilla el ilustre P. Florencio del Niño Jesús. Los Provinciales solían ir a Cuba una o dos veces en el trienio a visitar los conventos que allí tenía la Provincia. El P. Florencio por razones bien sabidas decidió no ir a Cuba y delegó la visita oficial canónica en el V. P. Balbino que era primer Definidor, aunque ya tenía 64 años.
Estando en el convento de Sancti Spiritus escribió desde allí en carta (conservada y presentada en su proceso) el 3 de abril de 1929 al P. Provincial en Madrid, dándole cuenta de la visita que realizaba en la bella isla del Caribe. Al final de la carta añade:
“Mucho me alegró la noticia de la misión de Madrid dada por mi buen P. Valentín. Dios nos lo conserve muchos años, pues creo ha de dar mucha gloria a Dios y mucho prestigio a la Provincia”.
El deseo y pronóstico del P. Balbino tuvo éxito porque los “muchos años” se cumplieron con los sesenta que aún vivió el P. Valentín, muerto a los 93, y la gloria de Dios y el prestigio de la Provincia se acreditó en la eminente virtud, cargos y apostolado que ejerció el P. Valentín. Contaba entonces 33 años y el V. P. Balbino le había conocido solamente durante un año que estuvo en Segovia siendo súbdito y el P. Valentín Prior. Precioso elogio y pronóstico de tan santo religioso.
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Apóstol del confesonario y la predicación en Madrid
A continuación transcribimos un testimonio de un dirigido del P. Valentín tras la muerte de éste:
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| Templo Nacional de Santa Teresa Carmelitas Descalzos de Plaza España (Madrid) |
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P. Valentín de San José: ¿un San Juan de la Cruz de nuestro tiempo?
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| San Juan de la Cruz |
Esta comparación que a alguna persona le puede extrañar no es nuestra. Ya en vida de nuestro venerable, Santa Maravillas de Jesús trazó esta similitud entre el Místico Doctor y este su hijo del siglo XX.
Estando Santa Maravillas en el convento de Duruelo por ella fundado y sabiendo que el P. Valentín era reservado, esgrime la siguiente motivación, con ribetes de "soborno":
"Si San Juan de la Cruz escribía a las monjas que marchaban a las fundaciones teresianas y que eran hijas suyas..., ¿no podría V.R., tan hijo suyo también, no dejar de imitarle tampoco en esto y alguna vez enviar unas letritas por estas encantadoras soledades, que nos animen y enseñen a mejor servir y más amar cada día al Señor Nuestro, que es el único deseo de los corazones de todas? [...]. Todas están con un deseo grandísimo y parece que aquí no hay más remedio que vivir ese "estarse amando al Amado" con lo que le precede... Quisiéramos empaparnos en la doctrina de nuestro Santo Padre hasta el fondo".
Y, por fin, compara a Valentín con Juan de la Cruz en lo referente a la atención a las monjas: "El parecido con nuestro Santo Padre (San Juan de la Cruz) se va acentuando más y más; a ver si nos lo hace el Señor como a él con las de Beas (Beas de Segura fundación teresiana y que fue su comunidad predilecta), cuidar de estas monjas o de las del Cerro o de Cabrera".
Bibliografía
Gónzalez Chaves, Alberto José. Santa Maravillas, Naturalidad en lo Sobrenatural: Influjos configurantes de su fisionamia espiritual. Madrid, EDIBESA, 2009. p. 652
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Breve biografía del P. Valentín de San José
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| Iglesia parroquial donde fue bautizado |
El P. Valentín de San José (Prisciliano Fernández Arenillas) nació en Castilfalé (León) el 5 de enero de 1896. Su familia fue profundamente cristiana. Sus padres fueron Gregorio Fernández y Catalina Arenillas. De ella brotaron abundantes vocaciones religiosas y sacerdotales entre sus hijos. De sus hermanos, dos mayores que él fueron Carmelitas Descalzos (Atanasio de San José y Eusebio del Niño Jesús) y dos hermanas religiosas (Ángeles de San José, Carmelita Descalza, y Efigenia, Religiosa del Sagrado Corazón).
Ingresó a los trece años en el Seminario Menor Carmelitano de Medina del Campo (Valladolid) el 10 de enero de 1909, donde cursó Humanidades. Su madre acababa de fallecer recientemente en Castilfalé (24.12.1908). Tomó el santo hábito en Segovia en 1913 donde realizó su noviciado e hizo su primera profesión en 1914 con 18 años. Estudió Filosofía y Ciencias Naturales en el convento natal de Santa Teresa en Ávila durante tres años y a continuación, en 1917, hizo la profesión solemne. En esta ceremonia predicará su hermano, Eusebio del Niño Jesús, que morirá mártir en la Guerra Civil en Toledo siendo prior del convento de dicha ciudad junto a sus 16 frailes. Todos ellos fueron beatificados el 28 de octubre de 2007.
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| P. Valentín (sin gafas) con su hermano el Beato Eusebio del Niño Jesús en Cuba |
Fray Valentín es destinado a Cuba para evitar el servicio militar (debía incorporarse al ejército de África), y es allí donde se prepara para el sacerdocio, formado por su propio hermano. Llegado el momento recibe la Ordenación sacerdotal en Cienfuegos (Cuba) el 14 de agosto de 1921 con 25 años.
Desde el año 1925 en que regresa de Cuba, va a realizar una actividad desbordante. Profesor de Humanidades en Medina del Campo de 1926 a 1927; prior de Segovia el trienio 1927-30, con sólo 31 años; fue maestro de novicios desde el año 1930 hasta el 1939; en el año 1939 es elegido Provincial de Castilla, y será elegido en otras dos ocasiones en diferentes años. Un total de doce años no consecutivos como Provincial y durante 11 años sucesivamente en Segovia como Prior, Maestro de Novicios y Definidor Provincial.
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| Santa Maravillas de Jesús |
Hay que tener en cuenta que recibe una Provincia en condiciones muy precarias, debido a la reciente Guerra Civil. Es el Provincial de la post guerra y el que se encargará de levantar la Provincia en todos los sentidos con la ayuda inestimable de Santa Maravillas de Jesús que le ayuda sufragando íntegramente la construcción del convento de Talavera de la Reina y Batuecas, y en gran parte la restauración del Colegio Teológico de Salamanca. Son unos años difíciles que el P. Valentín afronta de una manera serena, prudentemente y confiando siempre en Dios.
En el año 1941 promueve la fundación de la “Revista de espiritualidad”. Años más tarde aportará también su colaboración a la fundación de la Editorial de Espiritualidad.
En el año 1950 restaura con la colaboración de Santa Maravillas el Santo Desierto de las Batuecas. Será vicario en este primer periodo del Desierto desde al año 1951 hasta 1954. En 1966 regresará al Desierto donde permanecerá hasta su muerte. Es aquí donde realizó con mayor énfasis su apostolado de la vida espiritual.
El primer rasgo que habría que destacar del P. Valentín es el gran apostolado que realizó de la vida espiritual. Es un enamorado de la Orden del Carmen Descalzo y de sus Santos. Tras los difíciles años del postconcilio defendió el carisma teresiano-descalzo para que no se desvirtuara y se cumpliera lo que el Concilio Vaticano II quería, volver a los orígenes de los carismas fundacionales. Ante todo el P. Valentín es un hombre de una profunda vida interior, amante convencido de su vocación de Carmelita Descalzo, y que tiene grandes deseos de dar a conocer aquello que el ama: la espiritualidad carmelitana.
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| P. Valentín con la M. Maravillas en la primera visita a Duruelo, el 25 de junio de 1941 |
En este terreno en que nos estamos moviendo del mundo del apostolado seglar hay que señalar de forma especial que fue durante 24 años Consiliario Nacional de las Hermandades Católicas Ferroviarias. Un apostolado específico en el que logró imprimir su huella personal y dejar un recuerdo imborrable. Tanto es así que en esos años estuvo muy enfermo de la vesícula y fue operado con gravísimo peligro de muerte. Recuerda el P. Matías del Niño Jesús que por esos días estaba la iglesia de los Carmelitas de Madrid llena de ferroviarios y terciarios en cruz pidiendo por la salud del P. Valentín.
Puso especial empeño para que San Juan de la Cruz fuera conocido en ambientes más populares. En Segovia comenzó a publicar sus libritos de bolsillo para la divulgación, siendo así el primer centro de difusión sanjuanista; el primero fue "Cautelas, avisos y sentencias" en 1929. Aprovechando el centenario sanjuanista publica las obras del Santo en ediciones económicas y en tamaño de bolsillo.
Llegados a este punto no podemos dejar de subrayar su faceta como escritor de libros espirituales. Con sus 20 libros se le puede comparar a los anteriores maestros espirituales carmelitas: Jerónimo de la Madre de Dios (Gracián), Juan de Jesús María y Tomás de Jesús. Son libros en los que desborda su propia alma, que nos dan un reflejo de aquello que llevaba dentro y que muestran su gran interés y deseo de llevar a todas las personas a un trato íntimo y personal con Dios. Sus libros son exclusivamente de apostolado espiritual. Nunca tuvo interés por moverse en el campo científico de la mística o de la teología espiritual; él se mueve en el campo de su propia experiencia y trata de transmitirlo a los demás. Quizá este sea el motivo por el cual en ambientes más escogidos se halla dado tan poco aprecio a la labor de escritor del P. Valentín y en cambio sus libros hayan sido tan bien recibidos por grupos nutridos de toda condición, con interés por la vida espiritual, así como por sus incondicionales, las monjas Carmelitas Descalzas. El éxito y aceptación de sus obras lo demuestran las repetidas ediciones de varios de sus libros.
El P. Valentín de San José fue un maestro en los caminos del espíritu. A través de su propia experiencia supo llevar a los demás hacia un trato de intimidad con Dios. Como dijimos más arriba fueron muchísimas las personas que a través de su palabra y de sus escritos se acercaron a la espiritualidad del Carmelo. Monjas y seglares guardaron y apuntaron cuidadosamente charlas y apuntes de dirección espiritual.
El P. Valentín fue un hombre profundamente enamorado de Dios. Daba al exterior la impresión de ser un hombre serio y recto. Pero detrás de esa apariencia, en cuanto se le tratara un poco, enseguida se descubría en él a un hombre de una profunda viveza del misterio. Fue un hombre de un trato amable, delicado y suave. Dispuesto a atender a cualquiera con gran caridad.
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| El P. Valentín con casulla romana en la procesión del Corpus Christi en Batuecas |
La práctica de la presencia de Dios la recomendaba encarecidamente siendo joven maestro de novicios. Él procuró siempre esa presencia amorosa todo el día, realizase ocupaciones espirituales o corporales. A una persona de su confianza le dice en carta:
"Estoy lleno de Dios. Tan lleno que no me queda ni un huequecillo libre para mí sólo. Ni lo quiero. Se lo ofrecí todo a Dios y me lo llenó… Yo se lo he dado todo y Dios me lo ha tomado y me lo está llenando. ¡Bendito el momento en que me determine a morir a mí mismo para ser todo de Dios y para que Dios viva en mí y sea mi vida!"
La vida interior de amor y atención a Dios era su ilusionada preocupación y al mismo tiempo ofreciéndose en su mayor gloria en súplicas incesantes por la salvación y la santificación de los hombres, por la Iglesia… En los últimos años padeció una gran desolación espiritual. Fue tan tremenda su “noche oscura” que le hacía llorar amargamente. Era el sentimiento de no corresponder a Dios de la misma manera que Dios mismo se le daba. Era su inmenso deseo de ser todo de Dios y al mismo tiempo el tener que vivir en la limitación de la naturaleza humana.
El último año de su vida padeció grandes úlceras en las piernas e insuficiencia cardiaca con agudas molestias, sobretodo por las noches en permanente insomnio y los últimos meses imposibilitado para andar. A los sufrimientos físicos hay que sumar los morales que fueron aun más terribles. Como enseña San Juan de la Cruz, el Padre Valentín sufrió los últimos años de su vida una Noche Oscura Pasiva del Espíritu. Esta purgación interior se manifestaba en un miedo a la muerte, una lejanía de Dios. El Señor quiso vaciar al escritor de Alegría de Morir también de esos bienes sobrenaturales para llevarlo a la Unión Amorosa con el Esposo. El 14 de Junio de 1989 expiró en su celda del Desierto, sin agonía y casi sin darse cuenta nadie. En ese instante supremo se cumplió aquello que escribió sobre la muerte, en definitiva. la Unión Beatífica:
Se corrió la cortina que aquí nos separaba.
Se rasgaron los velos y en tus brazos caí…
Ahora ya te poseo y te has hecho sensible,
El mismo en quien vivía en esta soledad.
Aquel Dios infinito, todo amor, incomprensible,
ya es mío, todo mío. Ya se me ha hecho visible.
Es la misma hermosura y la misma bondad.
¡Oh anhelado momento! ¡ Oh instante venturoso!
¡ Hazte ya a mi presente! ¡ No te tardes, Señor!
Solamente deseo ya estar en ti glorioso,
Se rasgaron los velos y en tus brazos caí…
Ahora ya te poseo y te has hecho sensible,
El mismo en quien vivía en esta soledad.
Aquel Dios infinito, todo amor, incomprensible,
ya es mío, todo mío. Ya se me ha hecho visible.
Es la misma hermosura y la misma bondad.
¡Oh anhelado momento! ¡ Oh instante venturoso!
¡ Hazte ya a mi presente! ¡ No te tardes, Señor!
Solamente deseo ya estar en ti glorioso,
gozarte para siempre en amor jubiloso,
vivir tu misma vida, amarte con tu mismo amor.
Fue un Carmelita Descalzo de cuerpo entero; profundamente coherente hasta la muerte en aquello que creía. Si algo podemos decir que caracterizó su vida fue una profunda sed de Dios, de darse del Todo a Aquel por quien siempre suspiraba desde lo más profundo de su alma. Y esta sed le llevó a procurar que muchas personas conocieran y experimentaran a Dios y su acción en las personas que se dejan llevar por su Espíritu. Vivió y murió en olor de Santidad. Resulta curioso que todavía hoy día son muchos los jóvenes que se acercan al P. Valentín y encuentran en él un maestro y un iniciador en la espiritualidad Carmelitana.
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Oración por la glorificación del P. Valentín de San José
Oh Dios, que das a tu Iglesia pastores eximios de santidad, dígnate glorificar a tu siervo Valentín de San José, que ejerció un celo ardiente de almas y asidua práctica y enseñanza de la oración, y concede la gracia que por su intercesión se pide, por mediación de la Virgen del Carmen y los méritos de Jesucristo. Amen.
(Tres Avemarías y Glorias)
De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.
Envíanos los favores o testimonios que por medio del P. Valentín el Señor te ha concedido a: valentindesanjose@gmail.com
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