Este blog es realizado por un grupo de seglares, enamorados del Carmelo Descalzo, que quieren dar a conocer la figura de este insigne hijo de Santa Teresa del s. XX. Eminente Carmelita Descalzo de la Provincia de Castilla, durante 35 años fue confesor y director espiritual de Santa Maravillas de Jesús. Restauró el Santo Desierto de San José de las Batuecas, donde vivió 23 años entregado en soledad a la oración y el sacrificio. Allí definitivamente se unió con el Amado el 14 de junio de 1989 en olor de santidad.


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La Universidad del Amor: El Desierto

Carta del P. Valentín al P. Efrén de la Madre de Dios OCD, para invitarle al Curso del Amor. Con buen sentido del humor, Fray Valentín le propone al Fray Efrén, habitual ermitaño de Batuecas pero no de forma estable, seguir un curso en la Universidad del Amor, que en definitiva consiste en sumergirse en el Amor de Dios en el silencio y soledad del Desierto.


JM+JT

Batuecas, Navidades de 1976.

Carísimo y venerado en el Señor: Jesús le haga llama suya y muy viva en el horno de su Amor.

Perdone mi atrevimiento al comunicarle una ilusión o niñería mía hacia Dios. Haga una petición especial a nuestro amantísimo Jesús; porque voy a determinarme a hacer el primer curso formal del amor de Dios, en la Universidad, donde se enseña la ciencia del amor con sus auxiliares; esta Universidad es el desierto o soledad.

Pida, le suplico con humildad, para que haga el primer año de este curso,-hace tiempo debería haber ya hecho-, con tanta aplicación y esmero, sin descansar día ninguno, que pueda tener la nota máxima cum laude y matrícula para otro año, si aún vivo.

La Universidad del Amor es el DESIERTO de Batuecas, al que Dios me ha traído, pagado la matrícula y puesto a pupilo con su Madre la Virgen. El libro de texto del curso es El, y quien me lo explicará el Divino Maestro. ¡Qué buen profesor! Hay sucursales para mujeres en ... los Carmelos.

Repito me encomiende, porque aspiro con todo mi deseo a ganar la nota máxima y el premio máximo. Era alumno único, que yo supiera en este curso; ya se me ha unido alguno. Si gusta de asistir conmigo al curso, me dará mucho gozo, y el Maestro estoy seguro de que quedará encantado. Yo sentiré con su compañía un muy amable estímulo y el Maestro muy amorosa complaciencia. Enseña de maravilla con método muy esencial: EL CRUCIFIJO.

¿Le espero? Al menos pida por mi para que haga muy feliz curso con nota de sobresaliente con honor.

Se le ofrece afsmo. y menor hermano en Cristo, 28 de diciembre de 1976.

Fr. Valentín de San José OCD
matriculado en la Universidad del  Amor

El Carmelo es; El Desierto es


El P. Valentín Meditando en el
Desierto de las Batuecas
Queridos hermanos y hermanas: La cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad (...) Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual (Mensaje del Papa Benedicto XVI. Cuaresma 2012).

Como ayuda para vivir la cuaresma de este año en cuanto a la oración y el silencio, les proponemos profundizar con un escrito breve del P. Valentín sobre el sentido de Desierto. Ya en el monaquismo primitivo la palabra desierto tenia un significado doble: Lugar de la tentación (infertilidad, sequedad, prueba) y Lugar del encuentro con Dios (fertilidad, vergel, recompensa). Así lo vemos reflejado en autores como Evagrio Pontico y Juan Casiano, pasando por el Pseudo Dionísio hasta llegar a San Juan de la Cruz y la tradición carmelitana. El escrito de Fr. Valentín de San José, como podrán apreciar, se inserta en esa tradición del Desierto descrita, donde se reflejan los dos sentidos de Desierto. 

El Carmelo es:                           El desierto es:

1. El lugar de la tentación especial.
2. Donde se ganan las batallas del Señor tras penosa lucha interior y exterior.
3. Lugar de expiación por todos los hombres.
4. Lugar de alabanza a Dios en unión de los ángeles, por todos los hombres.
5. Donde se vive con Dios que se hace el dormido y se esconde en lo íntimo del alma.
6. Donde el demonio aprieta mucho.
7. Donde Dios confía en el alma y la mira cómo lucha, sufre, y ama.
8. Donde el alma siente en vacío y desolación la mano purificadora de Dios, que aprieta.
9. Donde Dios purifica al alma y la guía a Sí mismo.
10. Donde Dios se une con el alma que se ha dejado purificar.

Nota. - En el desierto nunca se está ocioso. -Se está metido en el horno de Dios hasta hacerse llama… Se está sumergido en el mar de Dios empapándose, aunque se esté como un canto. Es un bloque de piedra que Dios está labrando a su gusto.
                   
                     UN CARMELITA DESCALZO 
                     (P. Valentín de S. José)

Sufra a solas con Dios y déjese abrazar por su Amor


JM + JT



20 de septiembre de 1973

Hna N.N., Carmelita Descalza

Muy amada Hna. N.N. en nuestro Señor. Él la abrase en su amor y déjese abrasar. Recibo su carta y quiero contestarla según Dios me dé a entender y no se necesita ser largo sino brevísimo.

Veo claramente las angustias que está pasando y está deseando salir de esas angustias. Está en la jaula de Dios y no quiera, como pájaro que busca salir a la atmósfera, no quiera, digo, salir de la jaula de Dios, que es la mano amorosa de Dios. No ande haciendo confesiones, ni buscando qué pecados tendrá que confesar o tendrá que no haya confesado. Deje en absoluto todo eso y póngase en la mano de Dios y déjese que es Dios quien la tiene y aprieta.       

Eso que siente es la mayor gracia que el Señor la ha hecho en su vida. No es porque esté en pecado ni ande buscando nada. Es que Dios quiere hacer otra obra y prepararla. Cuando V.C. taladraba las cuentas de los rosarios, ellas se dejaban taladrar y si no se hubieran dejado, nunca hubieran sido cuentas de rosario. No sabían ellas para qué las taladraba, lo sabía V.C. que lo hacía. Déjese V.C. en las manos de Dios; deje que Dios apriete, pídale constancia y en todo se amolde a su voluntad; acompáñele mucho, mucho, en silencio, o dándole gracias, o pidiéndole, o santamente quejándose, pero no se salga ni quiera salirse de la mano de Dios que aprieta, y hace lo que V.C. ni sabe hacer, ni puede hacer, ni se atrevería a hacer. No ande por lo tanto ni inquieta, ni consultando a varios. Comuníquelo con humildad a la superiora y al confesor. No busque consuelo, que seria querer salirse de la jaula o de la mano de Dios y que Dios no obrara lo que quiere obrar en su alma porque V.C. no le dejaba y además tampoco encontraría consuelo donde le buscara, porque Dios no lo quiere lo busque en los hombres y no le dirían lo que V.C. desearía. Sufra a solas con Dios y déjese apretar en las manos de Dios que es abrazar fuertemente con sus brazos poderosos; pero es abrazo de amor y abraza porque ama. ¿Está claro? Dios quiere que sufra en silencio y los hombres no podemos darla consuelo o quitarla el sufrimiento, porque Dios no podría obrar su obra de amor en su alma. Déjese limpiar e iluminar. O sea: Déjese deshacer para que Dios mismo la transforme. Y esto se lo digo con toda seguridad y creo que muy claramente. Si Dios quiere darle ese pequeño consuelo de seguridad, me entenderá. Si Dios no quiere dársele, tampoco me entenderá y a sufrir sola con Dios en silencio.

Y pida por mí que se lo digo y aconsejo. Yo pido por V.C. para que salga del sufrimiento tan limpia como Dios quiere y lo ofrezca por la santidad de las órdenes religiosas y de todos los sacerdotes. Hay que amar y expiar con Expiación de Dios. A ser santa. Déjese que Dios la labre y haga santa. Se la ofrece afmo. y menor hermano que la ama en el Señor.

Fr. Valentín de San José

P.D. No se extrañe que se alargue el tiempo de la ansiedad y tribulación

La vocación del Carmelita Descalzo: su carisma

De la Exhortación del Provincial, P. Valentín de San José, a los Carmelitas Descalzos de la Provincia de San Elías de Castilla la Vieja.

DIOS EN MÍ - No para otra cosa el Señor me llamó a la vida del claustro. Yo estoy recogido en el convento en compañía y en la dulcísima mirada de Dios, mi Padre amantísimo y sapientísimo. Y mi Padre Celestial, fuente de toda hermosura y de toda delicia, está no sólo conmigo, sino en mí, en lo íntimo de mi alma, y está llenándome y saturándome de sus perfecciones y encantos.

Y en el convento, me insta con inspiraciones, gracias y llamadas especiales a que vuele hacia Él por el camino del amor y de la entrega abnegada. Que mire con gozo la cumbre de la perfección y no desmaye en propósito, ni acorte, ni retarde mi marcha, porque allí me espera Él para darme el abrazo de Padre y ponerme la corona de victoria y de gloria.

P. Valentín en las Batuecas

            CIENCIA DEL AMOR - Pero soy yo quien tengo que determinarme a ir hacia Dios, guiado por su voz y arrojarme en sus brazos de amor. Soy yo quien tengo que decidirme a negar mis apetitos y gustos para acompañar a Dios y estar en Dios; para dar confiado y esforzado el salto de las sombras de muerte y entrar en la luz y en la vida. Porque luz y vida es la perfección cristiana a la cual el Señor me ha llamado y me llama.

            El religioso ama, ora y busca orar y estar con Dios. En la oración se acompaña a Dios, se ama a Dios y se une con Dios. En la oración, Dios ama con amor especial el alma del religioso y la une consigo, que la oración es tratar de amor y ejercicio de amor. Dios enseña al alma en la oración la ciencia y la verdad del amor. Le habla de amor como no saben hablar los hombres y la concede, con su perfección prometida, un contento no soñado. El religioso en su oración es amado de Dios, el más íntimo y más inefable amador, y recibe fortaleza para recogerse dentro de sí mismo con Dios y encauzar y dirigir toda su energía y actividad hacia Dios, para ser sólo de la voluntad de Dios. En el trato y unión de la oración, comunica el Señor la fortaleza para despegarse de las cosas y gustos materiales, que disipan, entorpecen y manchan, y para sumergirse en el divino amor y entrarse a vivir en la luz y en la hermosura de Dios.

            Ésta es la suprema, más alta y más gustosa sabiduría. Esta es la sabiduría propia del religioso. Comparada con ella toda otra ciencia y sabiduría es insípida y toda hermosura es fealdad junto a ella. Dios ha llamado al religioso a poseer esta sabiduría y el que no la tiene es porque le ha faltado voluntad, decisión y constancia.

            En la posesión de esta sabiduría está el esplendor y la gloria de las Órdenes religiosas. Cuando la mayoría de los religiosos de una orden la adquieren, la Orden llegó a su edad o tiempo de oro.

            ¿Está nuestra Provincia en este feliz tiempo de oro...? ¿Yo, miembro de esta Provincia, vivo esta sabiduría y doy, en cuanto está de mi parte, este esplendor, el más noble y hermoso, a mí Provincia...?

            La Provincia será lo que yo sea, pues soy miembro de ella.
           
            El religioso que se sumerge en Dios, se siente lleno de tesoros divinos, y empapado en esencias de cielo. Ansía y se goza en tratar con Dios en la intimidad de la oración y del recogimiento, no queriendo salir de tanto bien.

            LA SOLEDAD - Para tratar de Dios y de su íntimo e inefable trato, el alma ha de ponerse en silencio y en soledad. Dios se comunica al alma en silencio interior y exterior. De voluntad y de sentidos. Dios llena al alma y pone su regalado amor en el alma silenciosa, vacía y atenta. No es posible amor de fuera, de disipación y de mundo y trato con Dios. El que guste del mundo, no es posible guste de Dios. Ya dice El: "La guiaré a soledad y la hablaré y la regalaré".

            Hermosa lección nos daba Fr. Luis de Granada cuando elegantemente escribió: "Para esta soledad y recogimiento interior, ayuda mucho, procurando el hombre excusar, cuanto le sea posible, todas las conversaciones, visitaciones, pláticas y cumplimientos del mundo, cuando no fuera por Dios, donde se pierde tanto tiempo y donde tantas veces se desmanda la lengua, y el ánima vuelve a casa llena de tantas imágenes y figuras, que cuando quiere recogerse, no puede sino con trabajo y dificultad: así viene a quejarse con el profeta, diciendo: Que no hallaba su corazón cuando lo buscaba. Ni debe hacer mucho caso de algunas quejas humanas, que sobre esto puede haber. Porque si a esto miramos, toda la vida se nos irá en visitaciones y cumplimientos y así nunca tendremos tiempo para lo que nos importa".

            El religioso Carmelita, por su vocación y por su profesión, es alma de Dios y de trato con Dios. Vive en Dios, llenándose de su amor y de las esencias de la vida espiritual. Se sumerge en Dios, que es delicia suprema [...]

            ADVERTENCIA.- En nuestras iglesias, como ya lo hacen, no se dé la Sagrada Comunión a las personas, hombres o mujeres, que no se acerquen a recibirla con las mangas largas. Además, encarecidamente suplico, que no se reciban a visitas en nuestro locutorios a las mujeres que no llevan mangas (camisa de tirantes) ni aun a las que no las lleven largas (camisas cortas). Eso no es digno de la pureza y presencia de Dios en que debe vivir el religioso.

BOP (Boletín Oficial Provincia), núm. 4 (enero, 1954), p. 6-10


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